sábado, 8 de mayo de 2010

NEOLIBERALISMO

NEOLIBERALISMO

En el neoliberalismo las leyes de los países deben plegarse al mercado y no al revés.
El poder político no debe tener influencia alguna en los movimientos de capital y los
negocios de las multinacionales, aunque ello vaya en detrimento del propio país que
lo permite. Se rechaza de cualquier política intervencionista y social del estado.
Se opone a cualquier medida proteccionista y exige la privatización de las empresas
publicas. Propugna el interés particular de cada individuo.

Principios y efectos del Neoliberalismo






El liberalismo es la ideología de la libertad. Para los liberales, la libertad es el valor supremo,
entendiendo libertad como la ausencia de coerción. Si nadie me impide hacer algo, soy libre. La libertad, sin embargo, no es la ausencia de leyes, como piensan algunos.
En efecto, si Yo deseo algo que otros también quieren, ¿Cómo impedir que nuestras libertades no entren en conflicto y conduzcan a la violencia?
La respuesta esta en el estado de derecho, en el imperio de la ley. La ley plantea las reglas del juego.

Si todos estamos obligados a cumplirlas, somos libres. La ausencia de leyes solo conduciría al imperio de la fuerza y viviríamos bajo la tiranía de los mas fuertes.








Desde hace muchos años, las naciones de las diferentes partes del mundo se han sorprendido, al ver como se ha extendido el neoliberalismo, era como una mancha de aceite que iba cubriendo áreas cada vez más grandes; países con distinto grado de poder económico y político se convirtieron rápidamente a la nueva fe. Esta difusión tan rápida no era ajena a la “Guerra fría”, el liberalismo le servia en lo económico, como respaldo a la política cada vez mas agresiva contra el socialismo. Sin embargo, los resultados del neoliberalismo han sido decepcionantes tanto en crecimiento, como en
la distribución y un desastre completo en materia de empleo.

Muchos economistas en la actualidad tienen como definición del neoliberalismo lo siguiente: “El neoliberalismo es un modelo estéril y una guerra contra los pobres”.


Sin embargo, y a pesar de las grandes criticas y análisis que se han llevado acerca de esta teoría económica muchos países la siguen utilizando; países de Europa no temen tanto a las consecuencias, pero al ver los aspectos de los países latinoamericanos, los economistas temen una crisis económica impresionante, visiblemente las condiciones económicas de Latinoamérica no son las mismas y es por eso que el futuro de América Latina es incierto.


CAPITULO I ANTECEDENTES
A. Historia

Las ideas esenciales del liberalismo fueron elaboradas por John Locke (1632-1704), Montesquieu (1689-1755), David Hume (1711-1776), Adam Smith (1723-1790) y John Stuart Mill (1806-1873), entre otros.

La palabra “liberal” se utilizó por primera vez en España, a principios del siglo XIX, para denotar simpatía por una monarquía constitucional, con una constitución parecida a la inglesa.

El poder del gobierno era lo viejo. Lo radicalmente nuevo es el respeto a las libertades individuales (también llamado “derechos humanos”). Es por eso que el socialismo y el comunismo son profundamente reaccionarios.

No hay latinoamericano que no pueda señalar que, durante el siglo XIX, su país funcionó bajo el amparo de una constitución liberal.

A finales del siglo XIX, las ideas del liberalismo dominaban en todo el mundo occidental. El liberalismo, sin embargo, se vio prácticamente marginalizado durante la mayor parte del siglo XX. Eso se debió, en gran medida, a la desilusión con el capitalismo provocada por la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de los años 30.

El Neoliberalismo se origina en la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, este, es heredero de las teorías neoclásicas de finales del siglo XIX; pero es en los años setenta cuando comienza su auge a nivel internacional.

Después de la Segunda Guerra Mundial y hasta 1967 Europa presenta un crecimiento económico, entre 1969 y 1971 se presenta un fenómeno conocido como “estanflación”, poco crecimiento económico y aumento de la inflación, generando una grave crisis penetrando especialmente en los países capitalistas dependientes (tercermundistas) y afectados gravemente a los socialistas.

Fueron los gobiernos de Margaret Thatcher, en Gran Bretaña, Ronald Reagan, en Estados Unidos que dieron un brusco viraje, recuperando las viejas ideas liberales y las aplicaron con un éxito espectacular.

Era 1979, el año que Margaret Thatcher llegó al poder y lanzo la revolución liberal en Gran Bretaña. Era muy conocida por justificar su programa con una sola palabra, TINA: There is no Alternative. El valor central de la doctrina de la Thatcher y el neoliberalismo en sí mismo, es la noción de competencia entre naciones, regiones, empresas y por supuesto, individuos.

Estados Unidos, Europa y Japón inician procesos de estabilización económica, disminuyendo cargas fiscales, recortando gastos sociales, facilitando el intercambio con el exterior y se profundiza la división internacional del trabajo, se creía que con estas medidas el mundo estaba listo para iniciar su fase de crecimiento.


Desde principio de los años 80, el liberalismo volvió a considerarse como la única forma adecuada de gobernar. Era el nuevo liberalismo, el neoliberalismo.
El principal teórico liberal del siglo XX ha sido F. A. Hayek. Entre algunos exponentes tenemos a:

En Europa occidental: Lugwin Von Mises, economista y a Karl Popper, filósofo.
En Estados Unidos: Milton Friedman, economista.
En América Latina: Carlos Rangel, periodista y Luis Pazos, economista.


CAPITULO II
EL NEOLIBERALISMO
A. Definición de Neoliberalismo

La palabra liberalismo es, sin duda, una de las más ambiguas, tanto en el vocabulario político como en el vocabulario económico; designa una filosofía política, fundada en el valor de la libertad individual, describe así mismo un conjunto de principios ideológicos de una serie de partidos políticos en el mundo occidental e identifica una perspectiva de análisis frente a los mecanismos rectores del funcionamiento de la economía. Todos estos significados, sin embargo, tienen su fundamento en el llamado "liberalismo clásico", característico de un modo de observar el mundo de la economía política que se remonta por lo menos hasta Adam Smith.


A riesgo de comprimir en exceso los rasgos distintivos del liberalismo clásico, pudiera señalarse, primero: un compromiso con la libertad personal, definida como la no interferencia en las creencias y en la búsqueda de objetivos privados; segundo: una política de estricta libertad económica y, tercero: una doctrina del gobierno limitado y restringido a asegurar las funciones básicas de la organización de la sociedad, particularmente, la libertad, la seguridad y la justicia.

El liberalismo clásico entró en decadencia hacia fines del siglo XIX, y el término liberal empezó a ser usado frecuentemente para describir un liberalismo intervencionista o social, particularmente en los Estados Unidos y en el Reino Unido. Así, liberal en el sentido político llegó a identificar a aquél que propendía por la intervención del Estado para corregir particularmente las injusticias sociales.

Paralelamente y en parte como una respuesta tardía, fue surgiendo una tendencia "neoliberal" en los Estados Unidos referida a un grupo de políticos e intelectuales asociados con el partido demócrata, quienes aceptan que la intervención gubernamental fue en el pasado demasiado extensa y que debería hacerse un uso mayor del mercado.
Desde entonces el término Neoliberalismo cobijó una tendencia de renacimiento y desarrollo de las ideas liberales clásicas, tales como la importancia del individuo, el papel limitado del Estado y el valor del mercado libre.


En síntesis y desde una perspectiva moderna, el neoliberalismo puede ser definido como la creencia en que la intervención gubernamental usualmente no funciona y que el mercado usualmente sí lo hace. El fracaso del gobierno en la consecución de sus metas (fallo del gobierno) es predecible y según los neoliberales ha sido confirmado por la experiencia.
El mercado, el intercambio voluntario de bienes y servicios satisfará habitualmente los requerimientos de los individuos con mucha mayor eficacia que el gobierno dentro de las restricciones de recursos limitados.

En realidad, el neoliberalismo y más precisamente el resurgimiento de las ideas liberales que impulsara Friedrich Hayek desde los años cuarenta, ha tenido un contexto favorable para su desenvolvimiento en los acontecimientos recientes de la historia mundial. La tesis del llamado "fin de la historia", expresión según la cual asistimos al triunfo de la democracia liberal capitalista y a la derrota definitiva del marxismo, nos deparará según sus defensores una expansión del liberalismo económico y político al que sólo se opondrán determinadas formas de nacionalismo y religión, significando un cambio radical en la consideración del papel del Estado como agente económico, cuyas funciones básicas se asociaron desde los años treinta a la responsabilidad de la puesta en marcha de los mecanismos necesarios para asegurar objetivos como el pleno empleo de los recursos, y que tuvo su fundamento teórico en la revolución keynesiana.


Actualmente, el neoliberalismo al oponerse a la intervención redistributiva del Estado, perpetúa la desigualdad socioeconómica tradicional y la acrecienta. Este sistema introduce el criterio de que solamente el mercado posee la virtud de asignar eficientemente los recursos y fijas a los diversos actores sociales los niveles de ingresos.
Se abandonan así los esfuerzos por alcanzar la justicia social mediante una estructura progresiva de impuestos y una asignación del gasto publico que privilegie a los demás desfavorecidos; y se dejan de lado intentos por la democratización de la propiedad accionaría o la reforma agraria integral.


Estamos peligrosamente empujados por una cultura que radicaliza la ambición por poseer, acumular y consumir, y que sustituye la realización de todas las personas en comunidades participativas y solidarias por el éxito individual en los mercados. El neoliberalismo provoca esta crisis al llevar a la desaparición el bien común como objeto central de la política y la economía. El bien común es sustituido por la búsqueda de equilibrio de las fuerzas del mercado.


B. Diferencia entre Liberalismo y Neoliberalismo

La diferencia principal que se le atribuye con respecto al liberalismo clásico es que en este el mercado es considerado el motor del progreso humano. En el liberalismo económico se entiende que el libre comercio y las leyes del mercado deben ser salvaguardadas para que la mano invisible pueda gobernar en interés de todos.

El neoliberalismo, en cambio, va más allá. Las leyes de los países deben plegarse al mercado y no al revés. El poder político no debe, según ellos, tener influencia alguna en los movimientos de capital y los negocios de las multinacionales, aunque ello vaya en detrimento del propio país que lo permite.


Así pues, a diferencia del liberalismo el neoliberalismo rechaza de plano cualquier política
intervencionista y social que regule en lo más mínimo a las transacciones internacionales. Se opone a cualquier medida proteccionista y exige la privatización de las empresas publicas como único camino ya que el neoliberalismo presupone que los hechos han demostrado la invalidez de las medidas intervencionistas y propugna que el interés particular de cada individuo y su competición con sus vecinos hará que la sociedad se mueva sola hacia el interés común de esta. Se puede decir que si el liberalismo es una ideología socioeconómica permeable a la crítica y abierta a cambios, el neoliberalismo es casi una creencia ciega en unos dogmas que, por fuerza, han de llevar a la sociedad por el buen camino. De modo que para el neoliberalismo no hay alternativa posible a su sistema.

C. Principios del Neoliberalismo

Los principios ideológicos del neoliberalismo reúnen los antiguos principios del liberalismo económico y político del siglo pasado con características propias como el pensamiento único, sucesor del postmodernismo filosófico y valedor principal de los llamados "pensamientos débiles" en contraposición con aquellas "doctrinas totalizadoras" -como el marxismo- que intenta encontrar una explicación general a la existencia humana. Sus principios fundamentales son:


1. Propiedad privada

El liberalismo defiende la propiedad privada sin límites. Esto conlleva necesariamente la
concentración de riqueza en una pequeña minoría privilegiada que actúa a nivel planetario.

«El liberalismo fruto del desarrollo de la burguesía capitalista antes que nada fue y en ello puso su mayor énfasis un sistema económico que amplió el mercado en una dimensión mundial». (Manifiesto Comunista, Marx y Engels).


2. Libertad

La libertad como valor absoluto, pero en manos de esa minoría. Libertad, fundamentalmente, de los mercados de capitales para decidir el sentido de la opinión pública; para comprar, vender o competir sin trabas burocráticas ni fronteras; para adquirir los máximos beneficios e invertirlos donde plazca. Lo que lleva a imponer los intereses de esta minoría privilegiada "caiga quién caiga" por encima de las necesidades de la mayoría de la sociedad y de la voluntad de los estados nacionales. «La libertad es una gran palabra; pero bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más rapaces, y bajo la bandera de la libertad de trabajo se ha expoliado a los trabajadores». (Que hacer, Lenin)

3. Predominio del mercado

Se defiende la no intervención del estado en la economía, desmontando el Estado del bienestar y las políticas de protección social. Se quiere evitar que el estado fije los precios y de subsidios. Esto debe estar regulado por las propias leyes del mercado. Sin embargo, si se requiere al estado como salvavidas de los capitalistas que mediante mecanismos como la deuda pública se forran.

Además, se exigen ayudas de todo tipo y garantías a las inversiones de las empresas. Por tanto, más mercado y menos estado, pero para los pobres.


4. Orden

Se exige a los gobiernos mantener una situación que no entorpezca los negocios ni la vida
económica. Se considera alteradores del orden público y subversivos a todos aquellos que exijan cosas que estén en contra de los que más tienen.

El orden exige un fortalecimiento del estado: más policías, ejércitos eficaces -profesionales-, control de los medios, limitación de derechos, endurecimiento de las leyes, etc. "La democracia en sí misma jamás ha sido un valor central del neoliberalismo" (Friedrich Hayek, ideólogo del neoliberalismo).

5. Individualismo

No importan los intereses colectivos, sino los de los individuos. Es más no existe la colectividad. El neoliberalismo no cree que uno y uno sumen dos. Siempre va a haber diferencias irreconciliables entre uno y otro. Por ello es imposible la lucha de clases.

Tampoco es posible encontrar una explicación global a lo que pasa en el mundo. El pensamiento está en crisis. Lo que importan son los hechos. El individuo es el principio y el final de todas las leyes. La satisfacción individual -la de los ricos, sobre todo- el sentido de la vida.

En resumen podemos decir que: "Lo económico prima sobre lo político. Se coloca a la economía en el puesto de mando (un marxista distraído no renegaría de este principio); una economía, desde luego, liberada de la ganga de lo social.

El mercado, cuya mano invisible corrige las asperezas y disfunciones del capitalismo, y muy especialmente los mercados financieros, cuyos signos orientan y determinan el movimiento general de la economía.

La competencia y la competitividad, que estimulan y dinamizan a las empresas llevándolas a una permanente y benéfica modernización.

El libre intercambio sin límites, factor de desarrollo ininterrumpido del comercio y, por consiguiente, de la sociedad. La mundialización, tanto de la producción manufacturera como de los flujos financieros.

La división internacional del trabajo, que modera las reivindicaciones sindicales y abarata los costos salariales. La moneda fuerte, factor de estabilización. La desreglamentación, la privatización, la liberalización. Cada vez menos estado y un arbitraje constante en favor de los ingresos del capital en detrimento de los del trabajo. Indiferencia con respecto al costo ecológico

D. Características del Neoliberalismo

Defienden un mercado altamente competitivo. Aceptan la intervención del Estado en la economía, como arbitro o promovedor de la libre competencia, pero lo restringe hasta despojarlo de la posibilidad de garantizar los bienes comunes mínimos que se merece todo ciudadano por ser persona Se oponen al acaparamiento y a la especulación. Se oponen a la fijación compulsiva de salarios por el Estado. Rechazan la regulación de precios por el Estado, ya que deben fijarse en base a la relación oferta / demanda.


Se oponen a la creación compulsiva de empleo, eliminando los programas generales de creación de oportunidades para todos y los sustituye por apoyos ocasionales a grupos focalizados. Se oponen al gasto público burocrático, privatizando empresas bajo la premisa de que la administración privada es mejor que la pública.

Defienden el libre comercio internacional, abriendo las fronteras para mercancías, capitales y flujos financieros y deja sin suficiente protección a los pequeños productores. Defienden la libertad de contratación del trabajo y la libre movilidad de los factores de producción.

Elimina obstáculos que podrían imponer las legislaciones que protegen a los obreros. Libera de impuestos y de obligaciones a grupos poderosos.

Provoca el individualismo y la competencia llevando al olvido el sentido de comunidad, produciendo la destrucción de la integridad humana y ecológica. Expresa una política de ajuste y apertura.

En su conjunto, las características del neoliberalismo provocan una concentración mayor de la riqueza y del poder económico en las manos de unos cuantos y dejan sin protección a la mayoría de la población. Los defensores de este sistema afirman que estos ajustes producirán, a largo plazo, un crecimiento que elevará los niveles de ingreso y resolverá la situación de los desfavorecidos

CAPITULO III
ENFOQUES DEL NEOLIBERALISMO


A. El Neoliberalismo como Ideología

El modo más sutil que puede arbitrar una ideología para imponerse y perdurar es proclamar la muerte de las ideologías y mostrarse bajo otro semblante, por ejemplo, la ciencia. Es lo que sucedió por casi un siglo con el positivismo.

La ciencia positiva hace las veces de la política, la filosofía y la teología, y siempre como evidencia apodíctica y sagrada. Y así, disentir razonablemente de una hipótesis científica, pasa a ser un sacrilegio y una rebelión; y el que se atreve a tanto no merece el honor de una respuesta científica sino la marginación condescendiente o brutal: ha perdido la contemporaneidad y no tiene sentido dirigirle la palabra.

Eso pasa hoy con el Neoliberalismo. Es un modo de practicar la economía política que está alcanzando vigencia planetaria. Pero el que esta práctica haya logrado imponerse no significa la convalidación de sus postulados; sólo atestigua la contundencia de los medios (tanto políticos como económicos).

"Se ha demostrado que los organismos de decisión política o administrativa no obedecen al tipo de comportamiento altruista que postuló, con cierta ingenuidad, el intervencionismo económico del siglo XX".


B. El Neoliberalismo como Ideología Política

El postulado principal del Neoliberalismo es que la competencia pone a funcionar hasta el tope las energías latentes en los individuos que conforman el todo social, y así la extrema movilidad que se genera, tras una etapa dolorosa de ajustes, provoca una sociedad de bienestar.

Para que este postulado se realice, el Estado no puede sobreproteger al pueblo: el populismo o la planificación central mantienen al pueblo en perpetua minoridad; al atrofiarle la iniciativa y la responsabilidad lo mantienen no sólo improductivo para la sociedad sino débil y carente de valor a sus propios ojos.

"El liberalismo económico defiende el mercado como instrumento productivo: para asignar los recursos escasos de la sociedad a sus usos o empleos alternativos a través de los precios libre, porque se respeta de ésta manera las prioridades de la gente en esas asignaciones, y no se imponen las de los elencos políticos y burocracia.

Como los precios (libres) de los productos finales son espejo en el cual los criterios de valorización de la gente se reflejan de manera directa e inmediata, el liberalismo económico defiende también en principio al mercado como instrumento distributivo del producto social; porque es menos imperfecto que los instrumentos estatales.

También sus criterios de distribución reflejan - aunque indirectamente - las preferencias, valorizaciones y prioridades de la gente: los precios de los bienes y servicios finales determinan los precios de los factores - entre ellos el trabajo -; y estos a su vez determinan sus ingresos, que constituyen la vía de distribución del mercado. Los instrumentos estatales de distribución del ingreso en cambio se prestan - no siempre inevitablemente - a diferentes formas de distorsión y corrupción. Entre ellas, la de ser distribuidos o negados en función de criterios discriminatorios".

Igual que la nación tiene que salir al mercado del mundo, el pueblo debe salir también al mercado nacional pagando los servicios y el consumo en su valor real y sometiéndose todos al mercado de trabajo. Tampoco el Estado puede sobreprotegerse a sí mismo y entrar en el mercado como si fuera una corporación privada. El Estado es público; su función sería crear condiciones para que funcione el mercado y velar porque no se alteren. Su finalidad es velar por el bien común, no realizarlo. Ese bien lo realizan los ciudadanos a través de las organizaciones económicas en la concurrencia del mercado.

C. El Neoliberalismo como Propuesta Económica

Los neoliberales se dedican a ensalzar la competencia capitalista, afirmando que el mecanismo de esta última garantiza automáticamente las mejores condiciones para la evolución de las fuerzas productivas.

"Una peculiaridad del Neoliberalismo es que combina la exaltación de la libre competencia y de la restauración automática del equilibrio con el reconocimiento de la necesidad de la intromisión del Estado en la economía. Lo peculiar de esta argumentación reside en que la defensa de la intervención del Estado en la economía se presenta como una lucha por la libre competencia".

La argumentación del Neoliberalismo es que la libre competencia es el estado ideal de la economía, pero no siempre puede ponerse en vigor, porque los monopolios la contrarrestan. Esta reacción puede ser superada y la libre competencia puede ser restablecida tan sólo aplicando una serie de medidas de política económica.


La crisis económica de los años setenta altera de manera fundamental la perspectiva de la intervención del Estado. De hecho el dictum de la era reaganiana según el cual “el Estado no es la solución, es el problema”, atribuye el exceso de intervención del Estado, el desempleo masivo, la inflación, la debilidad de crecimiento, lo que por supuesto preparaba el campo para la crítica a la intervención estatal en los asuntos económicos.

Desde entonces, se empezó a centrar más el análisis de las políticas públicas, no en los fallos del mercado que pudieran corregirse con las intervenciones del Estado, sino en los fallos del Estado, en el exceso de intervención, en la burocratización, etc.

La teoría de los neoliberales se basa, en forma enmascarada, en la idea del papel decisivo del Estado en la economía, es decir, el rol del Estado debe ser el de promover la competencia.

D. El Neoliberalismo como Propuesta Antropológica

Detrás del objetivo de la sociedad de bienestar hay una propuesta antropológica que está siendo internalizada en los ambientes ganados por el Neoliberalismo. En términos éticos suena así: "lo moralmente bueno, lo que debe procurarse como bien para sí mismo y para la sociedad es producir (aumentar la productividad, cualificarse, rendir al máximo de las posibilidades), consumir (comprar las marcas más prestigiosas, exigir calidad, acceder según las preferencias a lo que se propone como deseable) y exigir los propios derechos Lo demás debe dejarse a los que gerencian la sociedad (el
Estado, los Medios de Comunicación Social...).


Es completamente disfuncional para la sociedad y desestabiliza y frustra a la persona el que se preocupe del todo social, de la suerte de los pobres. En todo caso, si a alguien le inquieta esto, que se deje de elucubrar o pretender; que deje, pues, lo que se llama política, y que se meta pues a cualquier asociación benéfica, privada, por supuesto: se sentirá bien, empleará su tiempo libre y no causará problemas a su relación con el todo social ni a la sociedad como todo".

En este esquema nada convoca personalmente a los ciudadanos; estos no son llamados como cuerpo social a nada que los trascienda. En rigor la sociedad no existe como campo posibilitante de las preferencias de cada cual. La idea de la humanidad como cuerpo social que se propone fines carece totalmente de sentido. "De ahí el refugio en la familia como pequeña tribu o el resurgimiento de lo étnico, la tribu grande, como restos de sentido o lugares de reunión". Pero este cultivo en las raíces, sin proyección trascendente, amenaza con convertirse en un egoísmo colectivo.


CAPITULO IV
EL NEOLIBERALISMO EN EL MUNDO
A. Marco General del Neoliberalismo en Estados Unidos con relación a Europa

El desarrollo de las políticas del neoliberalismo se presenta con mayor fuerza en Estados Unidos que en Europa; ahora bien el impacto en una y otra región ha tenido sus particularidades aunque tienen puntos de semejanza.

En tal sentido hay diferentes factores a través de los cuales se puede evaluar los resultados de las políticas neoliberales; así en los años ochenta se registraron bajas tasas de crecimiento económico en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el desarrollo Económico), al igual que un incremento en la tasa de desempleo, mientras que en Estados Unidos ocurrió totalmente lo contrario.

Este fenómeno a primera vista tuvo respuesta en que Estados Unidos realizó una flexibilización laboral (entendida como la reducción en la protección social, los servicios sociales y la salud), al contrario de Europa en donde la creación de empleo y la protección social eran el eje fundamental de sus Estados del bienestar.


Sin embargo la explicación anterior no fue respaldada, puesto que en el transcurso de las políticas neoliberales en Europa no dieron los resultados esperados y por el contrario siguieron con la crisis social, así mismo Estados Unidos también continuó registrando altas tasas de desempleo aunque había crecimiento económico.

La situación de Estados Unidos y la Unión Europea se puede considerar por un lado que aunque el primer país tiene crecimiento económico no implica que la distribución de la riqueza se haga en proporción a las necesidades de la población, en este sentido es evidente y como lo afirman muchos estudios existe un alto grado de pobreza en Estados Unidos, y el poder de adquisición de los norteamericanos es deficiente frente a los ingresos de los trabajadores europeos quienes tienen un salario por encima del de Estados Unidos, en consecuencia si bien el crecimiento macro en Europa es lento sus ciudadanos tienen una mejor calidad de vida.


El neoliberalismo ha creado una solución al desempleo, haciendo que se abran cargos de mano de obra no calificada, es decir, que quienes obtienen empleo generalmente reciben un salario mínimo, además están bajo una inestabilidad laboral, esto trae efectos sociales importantes puesto que la clase mayoritaria seguirá siendo la más pobre, mientras que los dueños capitalistas serán cada ves más poderosos económica y políticamente.

En conclusión el modelo liberal esta diseñado para quienes ostentan el poder tengan la posibilidad de dominar al desposeído y no solo a nivel de cada país porque debido a los efectos de la globalización la dominación se extiende a los países del tercer mundo.

B. El Neoliberalismo en América Latina

En América Latina, luego de un poco más de dos décadas de aplicación del modelo neoliberal las consecuencias para nuestros países han sido desastrosas: mayor pobreza, concentración de la riqueza en unas cuantas manos, desmantelamiento de Estados Nación, estancamiento de la economía, dependencia respecto del capital financiero trasnacional, privatizaciones, abandono del Estado a las políticas sociales, flexibilización laboral que se traduce en sacrificio de los trabajadores en aras de la productividad, incremento de la deuda externa, apertura indiscriminada al capital extranjero sobre todo al especulativo, bajos salarios y desempleo.


Los defensores del neoliberalismo y los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, señalaban que aplicando las recetas del libre mercado, a partir de los años 90 los pueblos latinoamericanos y caribeños vivirían una etapa de crecimiento económico con equidad, sin embargo la realidad resultó muy distinta y nuestros pueblos padecen las consecuencias.

En una investigación auspiciada por los Países Bajos, se señala que "las sociedades latinoamericanas se encuentran entre las más desiguales del mundo. En los ochenta el panorama distributivo de la región empeoró y en los noventa ha registrado un relativo estancamiento a altos niveles de inequidad distributiva".
Incremento de la pobreza.

Los balances sobre la economía latinoamericana de las últimas dos décadas comprueban el fracaso del neoliberalismo; según fuentes de la CEPAL y la Comunidad Andina, los sectores pobres, que hace una década concentraban ya el 70% de la población, ocho años después se elevaban a más del 77%; entre ellos, la indigencia pasó del 30 al 38% . El número de pobres en América Latina y el
Caribe alcanza ya un 45% de la población total, suman 224 millones de personas, y de ellas 90 millones son indigentes. Más de la mitad del total de pobres e indigentes son niños y adolescentes.


Entre el 20% y el 50% de las poblaciones urbanas de la región viven en condiciones desastrosas de hacinamiento masivo, pobreza extrema, violencia y marginalidad; no tienen acceso a servicios básicos de atención primaria de salud ni de saneamiento; en las áreas rurales más del 60% no dispone de ellos y el 50% carece de suministro de agua potable.

El Informe de la CEPAL 2000, denominado "Equidad, desarrollo y ciudadanía" da cuenta de que no se cumplieron las expectativas de crecimiento esperadas para la década de los 90; se plantea que el cambio de orientación de las políticas públicas que conoció la región desde los años ochenta se caracterizó por la crítica a la visión universalista y a la responsabilidad exclusiva del sector público, al proponer la reducción del papel del Estado, la mayor participación de actores privados, la selectividad de las políticas hacia los sectores más pobres y el impulso de procesos de descentralización. La experiencia ha demostrado el poco éxito que ha tenido esta orientación en alcanzar sociedades más equitativas.

América Latina lleva ya dos décadas pérdidas, sin que se vislumbren hasta el momento posibilidades de recuperación económica de continuarse por esa vía, algunos datos del propio Informe 2000 de CEPAL pueden ilustrarlo de forma clara :
1) El crecimiento económico y el aumento de la productividad han sido frustrantes durante la última década. De hecho, sólo tres países de la región alcanzaron en ambas variables registros iguales o superiores a los de los tres decenios anteriores a la crisis de la deuda. 2) El crecimiento promedio de la región sigue siendo inferior no sólo a lo que hace falta para cerrar la brecha que nos separa de los países más desarrollados sino también a lo que la CEPAL ha considerado deseable y necesario para superar los graves problemas de pobreza que aquejan a la región. Los indicadores de deterioro de la calidad del empleo son aún más generalizados, según se aprecia en el aumento relativo del empleo en sectores de baja productividad, principalmente del sector informal, donde se han generado siete de cada diez puestos de trabajo en las zonas urbanas durante la década que termina.


3) Posiblemente no existe ningún país de la región donde se hayan reducido los niveles de
desigualdad en relación con los imperantes hace tres décadas (cuando ya se contaba con mediciones para un número importante de países) y para muchos la desigualdad es mayor que entonces.

En ese aspecto, cabe destacar que el propio informe de CEPAL reconoce que Cuba ha mantenido la distribución del ingreso más equitativa de la región, pese a las tensiones que generó la profunda crisis económica que experimentó a comienzos de la década y el posterior proceso de reestructuración.

La situación laboral de los trabajadores.

El neoliberalismo ha traído como consecuencia bajos salarios, desempleo, pérdida de conquistas de carácter laboral, aumento del trabajo infantil e incremento del empleo informal. A esto se suman las "recomendaciones" del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que los países "flexibilicen" su legislación laboral, es decir, para que se abandone en los hechos el carácter social del derecho del trabajo.


El nulo crecimiento de la economía en la región llevó a un serio empeoramiento de las condiciones en el mercado de trabajo. La tasa de desempleo subió de 8.1% a 8.7%, nivel superior a los alcanzados durante la crisis de la deuda a comienzos de los años ochenta. Desde mediados de los años noventa, la tasa de desempleo regional ha mostrado un fuerte aumento.

En 1999 este indicador tuvo nuevamente un marcado incremento, que lo llevó a superar incluso los niveles más altos de desempleo alcanzados en la década de 1980.

Las reformas económicas han exacerbado asimismo ciertos problemas antiguos y creado nuevos: se han mantenido las bajas tasas de inversión y crecimiento de la productividad en muchos países y sectores, ha habido escasa generación de empleos y los que se han creado son de baja calidad, no se ha logrado reducir los altos niveles de inequidad que tradicionalmente han caracterizado a la región, ha habido dificultades para integrar los sectores y empresas principales en las economías nacionales, se han ampliado los déficit comerciales y los países dependen más de los volátiles capitales externos.


Se preveía que las reformas tendrían un impacto positivo sobre el empleo, en virtud de un crecimiento más rápido del producto y un cambio hacia tecnologías de producción de mayor uso intensivo de mano de obra, en tanto también se proyectaba que la mayor demanda de mano de obra no calificada contribuiría a restar importancia a la calificación y mejorar la distribución del ingreso. Ninguna de estas expectativas se concretaron.

Al lento crecimiento del empleo durante los años noventa se sumó el deterioro de la calidad de los puestos de trabajo; se registró un desplazamiento del sector formal al informal donde, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se encontraba cerca de 60% de los nuevos puestos creados en los países del proyecto.
Flexibilización laboral.

Con el modelo neoliberal, los principios fundamentales de la relación jurídica laboral como el de considerar al trabajo como derecho y deber social, la libertad de trabajo, la igualdad y la estabilidad en el empleo, el contrato colectivo de trabajo, contrato ley, el derecho de huelga, derecho a la sindicalización y otras conquistas históricas de carácter laboral que han sido fruto de la lucha de los obreros, en la actualidad están siendo amenazadas y en muchos casos en los hechos ya se han abandonado. Los instrumentos de control financiero imponen políticas a los países subdesarrollados, en las que prevalece la protección por parte del Estado de los intereses de los enormes capitales nacionales y extranjeros, en detrimento de los derechos de la clase obrera y su impacto en la calidad de vida.

Con la llamada "flexibilización laboral" se expresa una tendencia al deterioro de las condiciones de trabajo y de seguridad laboral, y de reducción del pago de obligaciones provisionales, con el propósito de reducir los costos laborales. Este tipo de medidas no da lugar a ganancias sostenibles de productividad y empleo, e incluso sus efectos sobre la rentabilidad pueden ser sólo temporales.

Aún más, en la medida en que el establecimiento y el mantenimiento de condiciones laborales básicas adquiera progresivamente más importancia como criterio de acceso a importantes mercados externos, quedará cada vez más en evidencia el carácter espurio de las supuestas ganancias en términos de costos.

La Organización Internacional del Trabajo en su boletín número OIT/98/37 de fecha lunes 26 de octubre de 1998, plantea que con la flexibilización laboral puede haber "un mejor funcionamiento de las empresas, aumento de la productividad y descenso de los costos salariales", así como una tendencia a acortar las horas de trabajo. Entre los aspectos negativos el informe destaca el aumento del trabajo a tiempo parcial, la reducción de la retribución de las horas extraordinarias, mayor inestabilidad en el empleo y más "horas insociales" (es decir, trabajo nocturno, trabajo durante fines de semana y largos turnos durante períodos de mucho trabajo)".

La privatización de la seguridad social.

El derecho a un sistema íntegro de seguridad social, en donde un trabajador y su familia se encuentren asegurados ante cualquier riesgo laboral, enfermedad, urgencia médica y un retiro decoroso, ha sido una de las mayores conquistas de la clase obrera en el mundo; sin embargo este derecho ha tenido un proceso de cambios en donde se vislumbra una clara tendencia hacia la privatización, aplicando, conforme a las políticas de libre mercado o neoliberales, la reducción paulatina de la protección y responsabilidad estatal de garantizar los derechos sociales y el bienestar.


El cambio de la política social se ha realizado mediante una propuesta en donde el bienestar social pertenece al ámbito de lo privado, la salud sólo interesa en términos de capital humano o de inversión rentable, y la acción pública como lo ha señalado la propia Organización de las Naciones Unidas, se limita al combate a la pobreza extrema.
El llamado "padre de las privatizaciones", el Dr. José Piñeira quien instrumentó el modelo chileno de privatización de pensiones y asesoró a México y Estados Unidos en el mismo sentido, ejemplifica claramente el carácter individualista del proyecto neoliberal para la seguridad social; en el documento la Revolución de las Pensiones en Chile señaló que "ante el fracaso del sistema de pensiones manejado por el Estado, la lección final es que las únicas revoluciones con éxito son aquellas que confían en el individuo y en las maravillas que el individuo puede hacer cuando es libre.

Las pensiones han dejado de ser un problema gubernamental, despolitizando así a un gran sector de la economía y permitiendo a los individuos tener mayor control sobre sus vidas.

El defecto estructural ha sido eliminado y el futuro de las pensiones depende del comportamiento individual y del desarrollo de los mercados"

El régimen de la seguridad social se encuentra regulado dentro del amplio concepto que constituyen los derechos sociales, no es un acto de caridad o beneficencia, sino la justa retribución a los trabajadores por su esfuerzo, debiendo ser una función pública; sin embargo, se ha impuesto una política económica en el mundo que privilegia a los grandes volúmenes de capital antes que ver hacia la problemática social. Al privatizarse el sistema de pensiones se rompe con el carácter colectivo, social y solidario del derecho de la seguridad social para volverse un problema individual de cada trabajador.

Entre los países que han implementado el modelo privatizado o semiprivatizado de pensiones se encuentran: Bolivia, Chile, El Salvador, México, Colombia, Perú, Argentina y Uruguay.


El esquema privado no ha resuelto el problema de las pensiones, incluso en países desarrollados donde se ha implementado este esquema existe el riesgo del fracaso. En un estudio de la OIT se concluye que el sistema de pensiones de los Estados Unidos -y en menor medida el sistema del Reino Unido- entraña más riesgos para sus miembros que los sistemas de los países de Europa occidental, debido a que los sistemas de estos dos países se basan en mayor medida en programas para sectores profesionales determinados y de financiación privada que en un sistema financiado por completo por el gobierno.

La situación de la niñez.

Las distintas naciones y organismos especializados en el mundo, han planteado desde hace más de 70 años la necesidad de proporcionar al niño una protección especial, pues el niño, por su "falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”, pero con la aplicación del neoliberalismo y el abandono del Estado a las políticas sociales, los problemas de la niñez se han agravado.

La Organización de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) en el Estado Mundial de la Infancia de 1997, señaló que "desafortunadamente, el desarrollo económico de los últimos decenios ha contribuido a incrementar la desigualdad y la pobreza.


El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) respondieron imponiendo a los países endeudados, a cambio de una garantía sobre los préstamos, un conjunto de medidas de política económica, conocido como programa de ajuste estructural (...) Muy a menudo, los recortes del gasto público recayeron en la salud y la educación, los subsidios alimentarios y los servicios sociales, que paliaban las necesidades más elementales de los pobres.
La experiencia directa muestra que en la mayoría de los países son los pobres y sus hijos quienes pagan de forma desproporcionada el costo real del ajuste. La pobreza no es una situación eterna. Se refuerza o se debilita por las acciones y las oportunidades económicas y políticas".

Las consecuencias de la pobreza en la primera infancia.

Cuando la pobreza castiga a una familia, los integrantes más vulnerables y afectados son los niños, cuyo derecho a la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo corre peligro. Cuatro de cada 10 niños nacidos actualmente en los países en desarrollo viven en condiciones de extrema pobreza. Esa pobreza condiciona todos los aspectos de sus vidas, desde la desnutrición y la carencia de agua potable y saneamiento adecuado hasta la esperanza de vida. Asimismo, la pobreza es la principal causa subyacente de millones de muertes prevenibles y la razón por la que los niños están desnutridos, no asisten a la escuela y son víctimas de abusos y explotación.


El comandante Fidel Castro, en la inauguración de la X Cumbre Iberoamericana denunció la grave situación en que se encuentra la niñez latinoamericana, señalando que en el año 2000 aproximadamente el 36% del total de niños menores de dos años estaba en situación de alto riesgo alimentario. En las zonas rurales esta amenaza afecta a una proporción aún mayor, alrededor de 46%, debido a la generalizada precariedad de las condiciones sanitarias y a las mayores dificultades de la población para acceder a los servicios públicos de salud. Como una verdadera plaga prolifera el trabajo infantil. Cerca de 20 millones de niños menores de 15 años están trabajando.

Más de la mitad de estos trabajadores infantiles son niñas, y la gran mayoría realiza labores que ni siquiera son reconocidas ni se toman en cuenta en las estadísticas oficiales.
Por una propuesta alternativa.

Nuestra América, América Latina, Indo América, esa identidad común de naciones que comparten su historia, su cultura e idiosincrasia, que tiene problemas y enemigos comunes; que se enfrentó al colonialismo, a las constantes intervenciones de potencias, y que por un "destino manifiesto" debe defenderse de las agresiones del imperialismo norteamericano, también comparte una gran tradición de lucha y de intentos por lograr la unidad latinoamericana de manera independiente y soberana.


El sueño de Bolívar y Martí para crear la Nueva América, la gran Patria Latinoamericana, sigue vigente. Hombres destacados como Vicente Lombardo Toledano, José Carlos Mariátegui, Artigas, Sandino y muchos próceres de nuestras naciones más, han defendido esta aspiración que es necesaria hoy más que nunca, ante las consecuencias de la aplicación del modelo neoliberal.

Una alternativa latinoamericanista y caribeña debe ser la de una integración de la región no subordinada a los intereses del gran capital financiero, con una base igualitaria y de cooperación benéfica (como el acuerdo Energético de Caracas) y no bajo el modelo neoliberal como ha sucedido con el NAFTA, el G3 y otros.

Debe proponerse un modelo de desarrollo que permita una mayor distribución de la riqueza, que desarrolle las fuerzas productivas para impulsar el crecimiento económico de la región para distribuir el producto social con equidad, que revierta la política de privatizaciones.

La alternativa latinoamericanista no sólo debe "eliminar las aristas más filosas del neoliberalismo" como proponen quienes hablan de una supuesta tercera vía, sino retomar el papel del Estado para luchar por nuestra independencia y soberanía respecto de las potencias hegemónicas e impida el saqueo de nuestros recursos.

En materia democrática, debe dejarse atrás la simulación a la que conducen la supuesta "alternancia en el poder" y la transición democrática bajo el modelo neoliberal, pues los procesos electorales se han mercantilizado y se convierten en mercancía al servicio de los intereses y estrategia del gran capital. Debe proponerse una democracia distinta, donde el pueblo sea el que mande y lo gobiernos sirvan a los intereses populares; que la democracia sea una forma de vida sustentada en el creciente bienestar económico, social y cultural del pueblo.

Una propuesta alternativa debe proponerse transformar la sociedad hacia estadios más
avanzados en donde no exista la explotación del hombre por el hombre.

Hoy en día cuando las personas escuchan hablar de la Globalización, se representan a un fenómeno nacido en nuestro tiempo, tal parece que el mundo se globalizó en apenas hace algunos años. Los clásicos del Marxismo, Marx y Engels aún cuando no utilizan el término Globalización puesto de moda hoy, fueron capaces de ver el proceso como tendencia histórica del desarrollo del
Capitalismo, esto podemos de mostrarlo si vemos como en el Manifiesto del Partido Comunista quedan expresadas ideas como: "Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional.

Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas partes del globo.


En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la amargura de las regiones y naciones, se establece en intercambio universal, una tendencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la intelectual."

Como podemos apreciar en las palabras de los clásicos lo que encontramos hoy es un proceso que se ha venido gestando hasta nuestros días, para definirlo nada mejor que las palabras del compañero Fidel Castro en el Encuentro Internacional sobre Globalización y Desarrollo, 24-ene-1999"la increíble e inédita globalización que nos ocupa, es un producto del desarrollo histórico; un fruto de la civilización humana; se alcanzó en un brevísimo período de no más de tres mil años en la larga vida de nuestros antecesores sobre el planeta".

Si esto es la Globalización que dificultades trae para los países de América Latina, visto de esa manera no desentrañamos la esencia del problema, por eso cuando hablamos hoy de Globalización hay que ver como la misma está acompañada por el Neoliberalismo o sea que la misma es una Globalización Neoliberal. Consideramos que se hace imprescindible analizar que es el Neoliberalismo para comprender mejor por qué nuestra lucha debe ir encaminada contra este, para ello tomaremos nuevamente las palabras de Fidel Castro en esta ocasión en Conversación con Tomás Borges junio de
1992 cuando expresara "El neoliberalismo es la ideología del imperialismo en su fase de hegemonía mundial, ideas que intentan imponer a todos(...)"

La Globalización Neoliberal ha sido impuesta hoy a nuestros pueblos como sistema de explotación mundial. América Latina tiene que preguntarse después de más de una década de aplicación de la misma ¿A caso se han resuelto los graves problemas que aquejaban la región en la década del 70 y 80.

Algunos augurarán que con la aplicación de la misma se ha avanzado pues el PIB de las economías latinoamericanas ha mantenido ritmos de crecimientos durante los años 90, pero en realidad verlo de esa manera es engañarnos si tenemos en cuenta y comparamos los niveles de crecimiento que se obtuvieron en los 90 con relación a la década del 80. Consideramos que los problemas en estas condiciones no han hecho otra cosa que no sea agravarse y multiplicarse.

Organismos como el FMI, Banco Mundial, se han encargado de decirnos las vías para salir del subdesarrollo, los consejos no han estado encaminados a otra cosa que recetas neoliberales donde el papel de nuestros Estados Nacionales queda reducido a un Estado guardián de los intereses del capital extranjero y no de los intereses de nuestros pueblos, aplicándose políticas de ajuste que afectan los más elementales derechos de un ser humano como la educación y salud, privatizaciones constantes con las cuales no se hizo en América Latina otra cosa que no fuera socavar la soberanía nacional de nuestros Estados, vendiendo y regalando nuestros mejores recursos.

Podemos decir que en la región con la aplicación de estas políticas poco se ha hecho para eliminar la pobreza. Este mal ha sido un tema discutido muchísimas veces, muchos discursos e intervenciones van encaminados a expresar que se hace necesario la reducción del número de pobres en el planeta, ni siquiera pensar en la desaparición de este mal que afecta la mayoría de los habitantes de la tierra; los países ricos se comprometieron a donar el 0,7 % de su PIB para combatir el mismo, el resultado no ha sido otro que el olvido de su compromiso salvo en algunos casos, en nuestra
América el número de pobres no sólo ha aumentado sino que podemos decir, los de hoy no son los de ayer ni serán los de mañana. Según la CEPAL en el año 2002, el número de latinoamericanos que vive en la pobreza alcanzó los 220 millones de personas, de los cuales 95 millones son indigentes, lo que representa el 43,4 % y 18,8% de la población respectivamente.


Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aproximadamente la mitad de la población en el mundo vive en la pobreza, la organización señala que casi 3,000 millones de personas viven con menos de 2 dólares diarios. De esos 3,000 millones, 1,000 millones, que representan casi un cuarto de la población de los países en desarrollo, sobreviven con 1 dólar al día. La OIT también indica que el desempleo oficial está en uno de sus puntos más altos y continúa creciendo, mientras que más de 1,000 millones de personas en el mundo están subempleados o parcialmente empleados.

América Latina no escapa de esa realidad que vive el planeta, la subnutrición fenómeno asociado a lo antes expuesto es un mal que afecta casi 55 millones de latinoamericanos y caribeños a finales de la década pasada. La CEPAL estima que el 11% de la población está subnutrida. Casi un 9% de la población infantil menor de 5 años sufre desnutrición aguda (bajo peso) y un 19,4%, desnutrición crónica (baja talla respecto a la edad). Esta última reviste especial gravedad por la irreversibilidad de
sus efectos negativos.

CAPITULO V
EL NEOLIBERALISMO EN PANAMÁ

La implementación de las políticas neoliberales en Panamá no se inicia o acrecientan con el posicionamiento del nuevo gobierno del actual Presidente Martín Torrijos. Esta corriente viene de muchos años atrás, aproximadamente a más de 20 años, cuando el gobierno nacional de aquella época impuso el primer Plan de Ajuste Económico (PAE) concebido por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Específicamente estas políticas neoliberales tienen como núcleo:

- Las privatizaciones de las empresas públicas (telefónica, eléctrica, cemento, ingenios, ferrocarriles),
- La des-regularización de las entidades que prestan servicios públicos (salud, educación, agua potable y seguridad social) y
- La flexibilización de la fuerza de trabajo (desempleo, informalidad y pobreza).


Luego de 2 décadas, la política neoliberal se ha abierto paso en todos los sectores de la economía del país. Como consecuencia de ello: las privatizaciones han transferido varios miles de millones de dólares de los sectores trabajadores a los grupos más ricos del país y de sus socios extranjeros.

Igualmente, ha hecho mermar los niveles de salud del pueblo panameño a los niveles prevalecientes durante la primera mitad del siglo XX.

Asimismo, enfermedades erradicadas en décadas pasadas, como la malaria y la tuberculosis, han reaparecido. Los ajustes neoliberales han empobrecido a más de la mitad de la población panameña, aumentado en forma significativa el desempleo (especialmente en los grupos de trabajadores más jóvenes y entre las mujeres).

El neoliberalismo es una política económica que responde al desarrollo del capitalismo mundial. Panamá no se encuentra excluida de sus implicaciones. Entonces tenemos, que la crisis global es el resultado de una sobreproducción de bienes y servicios a escala mundial que tiene como consecuencia la reducción de las ganancias de quienes son dueños del capital.

Como consecuencia no hay inversiones productivas y los dueños de los capitales tienden a buscar "refugio o paraguas" en los sectores especulativos de la economía.

Ellos (dueños del capital en Panamá y quienes, además, controlan los resortes del poder político) empiezan a emplear tácticas como la búsqueda de otros mecanismos para continuar apropiándose de las riquezas del país. El número de trabajadores (obreros y empleados) se reduce de manera sistemática, disminuyendo las ganancias provenientes de ese sector de la economía. Para reemplazar esas ganancias, el capital se apropia de los ahorros de los trabajadores privatizando las empresas públicas, eliminando servicios sociales y poniendo fin a la estabilidad del trabajo en el mercado.


Por ejemplo, para el Gran Capital Internacional, Panamá es lo siguiente: Un Canal y un Paraíso Fiscal.

Por ende, aunque Panamá aplicara todas las reformas del mundo, eso no lo hará mas atractivo para dicho Capital Transnacional.

Los datos demuestran claramente que el 80% de la inversión extranjera directa se invierte en los Países Desarrollados y el 75% del 20% restante en algunos países como Brasil, China, Nigeria, México, Corea, Egipto, Tailandia, India, etc., con mayor desarrollo relativo.


Las inversiones que logró Panamá de empresas extranjeras fueron el producto de las privatizaciones que no creó nuevas empresas y su resultado inmediato ha sido el desempleo, como se ha dado en toda América Latina.; donde podemos inferir que ningún país se desarrolla destruyendo su base productiva y fomentando el desempleo.

Los sectores populares para poder contrarrestar estas políticas neoliberales intentan organizarse desde hace 20 años, pero en las últimas campañas, han fracasado.

Primer Gobierno Democrático (1989 - 1994):

Como dato histórico podemos mencionar que el período de gobierno del ex-presidente Guillermo Endara, recibió el país luego de una invasión militar por fuerzas de los Estados Unidos, dando como consecuencia una país con mucho desempleo, elevada deuda externa, masiva pobreza, concentración del ingreso en pocas manos y aún ocupado por el ejercito del país del norte; y donde para poder sacar al país adelante tenía que implementar acciones muy fuertes para poder restaurar la democracia, restablecer el orden público, fortalecer la economía y desmilitarizar el país.

Luego de las acciones aplicadas se pudo lograr entre algunos aspectos la recuperación en el aspecto económico-financiero, cubriéndose los pagos adeudados a los organismos financieros internacionales desde 1987. Asimismo, se creó la Autoridad de la Región Interoceánica y se eliminó el ejército.

Por otro lado se adoptó el programa de Modernización Económica, con la expedición de la Ley Marco de Privatización, que de una forma fue el comienzo de las privatizaciones de empresas estatales de menor tamaño como: El hotel Taboga, el hotel Washington, el Proyecto Palma Aceitera del Barú y Cemento Bayano.

Adicional a estos acontecimientos, también se puso en ejecución una política fiscal férrea afectando a los sectores populares, pero que no produjo una verdadera transformación nacional.

Segundo Gobierno Democrático (1994 - 1999):

Respecto a la administración del ex-presidente Ernesto Pérez Balladares (El Toro, como se le conocía) se enfocó en orientar al país hacia una economía de apertura de mercado, con el objetivo de hacerla más competitiva frente a una eventual integración comercial.



Asimismo, en este período se encargo el diseño de los contratos de privatización de las empresas públicas como el INTEL, el IRHE, los puertos, los casinos, entre otros. El producto de las privatizaciones pasó a un fideicomiso, hoy conocido como Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD).

En el tema comercial, se negoció la adhesión de Panamá a la OMC, se bajaron los aranceles y se iniciaron negociaciones de tratados de libre comercio con México y Chile, las cuales no se concluyeron.

También se reformó el Código de Trabajo, se uniformaron los incentivos fiscales (Ley de
Universalización de Incentivos), se creó una nueva Ley Bancaria y de Valores, así como instituciones para el libre mercado como la CLICAC y el Ente Regulador de los Servicios Públicos.

Finalmente, durante este gobierno se pasó a una siguiente etapa, la de las Reformas Estructurales y los Grandes Macroproyectos, esto como acto seguido de las acciones realizadas por su antecesor Guillermo Endara, el cual había logrado con cierto éxito sanear las finanzas públicas.

Por lo tanto, al gobierno del Toro le quedaron pendientes dos reformas políticamente complicadas: el Sistema de Pensiones y la Reforma Tributaria, las cuales no se hicieron por falta de tiempo.

Tercer Gobierno Democrático (1999 - 2004):

Respecto al Tercer Gobierno Democrático (1999) con la ex-presidente Mireya Moscoso, el mismo llegó con la promesa de “reivindicar” las amarguras del neoliberalismo.

Una de sus primeras acciones fue subir nuevamente los aranceles de varios productos agrícolas, alegando que era necesario proteger al sector de “las pérdidas sufridas por la apertura comercial desmedida del gobierno de Pérez Balladares”.

En cuanto a cambios estructurales, dicha administración detuvo totalmente los procesos de privatización del IDAAN, Tocumen, Atlapa y otras empresas públicas.

El debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas ha dominado los cinco años de la administración Moscoso. En la mesa han estado asuntos que van desde el fenecido “Plan Juliao” (que pretendía usar el Fondo Fiduciario para pagar deuda externa), pasando por la Ley de Responsabilidad Fiscal, y terminando con una Reforma Tributaria aprobada en diciembre de 2002.

Estas dos últimas son consideradas por dicho gobierno como sus dos mayores logros en materia económica.


Sin embargo, el accionar de la segunda generación de reformas, aquellas relacionadas con mejorar la competitividad del país, además de continuar con las privatizaciones, mantener el crecimiento económico, profundizar la apertura comercial y reformar el sistema público de pensiones.

No se realizaron, es decir no privatizaron empresas estatales ni reformaron la Caja de Seguro Social. Sí subieron los aranceles y se dedicó a su “agenda social”.

Por otro lado, se negoció el texto normativo del tratado de libre comercio (TLC) con Centroamérica; culminó el TLC con El Salvador y Taiwán, y se iniciaron las esperadas negociaciones con Estados Unidos y Singapur. Se resalta también el logro en el Orden en las Finanzas Públicas, el Plan Nacional de Riego y las Granjas Sostenibles.

Cuarto Gobierno Democrático (2004 - 2009):

El gobierno del actual presidente Martín Torrijos, cuya corriente económica es socialdemócrata, electo por una votación sin precedentes (47% del electorado), no mencionó cómo pretendía resolver
el problema que aqueja a nuestro país, pero luego de iniciar su mandato, en enero de 2005, mostró su simpatía al neoliberalismo con una primera reforma fiscal que aumentó los impuestos.

Asimismo, a fines de mayo de 2005, presentó el proyecto de ley Nº 17, el cual contenía la reforma a la Caja del Seguro Social, reforma que no se dio ni concretó en el gobierno anterior, con la Sra. Moscoso, en donde el gobierno no pudo enfrentar o contrarrestar la resistencia social para así evitar una crisis Social y Política, congelando así en 2 oportunidades la ejecución de la reforma, ya que se produjeron fuertes movilizaciones, una huelga general de una semana y la proximidad de las elecciones presidenciales.

Dicha reforma a la CSS contenía el aumento de la edad de jubilación para hombres (de 62 a 65 años) y para mujeres (de 57 a 62 años), aumento de las cuotas (del 7.25% del salario para el 9%), aumento de la densidad de las cuotas necesarias para cobrar la pensión (de 180 cuotas o 15 años de aportes a 300 cuotas o 25 años continuos de aportes), privatización de los fondos de pensiones mediante depósitos directos en la banca privada, nacional y extranjera, hasta compra de acciones, bonos e incluso títulos de la deuda externa, etc.

Por otro lado, se omitió el aspecto relacionado a las cuentas individuales, ya que significaría descapitalizar la banca estatal, lo cual afectaría el otro gran proyecto, La Ampliación del Canal de Panamá, el cual requerirá al menos 8,000 millones de dólares en empréstitos que asumiría el estado panameño, actualmente en estudio por parte de la Autoridad del Canal de Panamá.

Con la presentación de esta nueva reforma, los gremios docentes, obreros de la construcción, trabajadores de la salud, médicos y estudiantes protagonizaron una de las jornadas de lucha más impresionantes que se recuerda en la historia nacional, una huelga obrera tan importante que no se producía hace 10 años, desde la reforma al Código de Trabajo de 1995; y hace casi 20 años (desde 1986) que no se daba una huelga con carácter general y de alcance nacional contra una reforma neoliberal. Marchas tan grandes, que superaban las 50,000 personas, en un país de 3 millones de habitantes, no se recuerdan desde la lucha contra el régimen de Noriega, a mediados de los años
80. Pero las movilizaciones simultáneas en todas las capitales de provincia no tienen precedentes, ya que es la primera vez en la historia del país que coinciden en una huelga y bajo una misma dirección sectores tan disímiles como los mencionados anteriormente, apoyados por algunos sindicatos de industria que se movilizaron y pararon parcialmente la ciudad.

La magnitud de esta lucha, como sus efectos políticos, coloca a Panamá en el mismo camino que atraviesan otros pueblos del continente en su enfrentamiento a las políticas neoliberales y a los regímenes democráticos burgueses que los aplican siguiendo los dictados del imperialismo norteamericano. Con diferencia de matices y ritmos, Panamá se ha acercado en estas semanas a la experiencia de pueblos como el ecuatoriano, boliviano y venezolano. neoliberales a la Seguridad Social y a los sistemas de pensiones constituyen la última moda de la política neoliberal en todo el mundo. Desde Estados Unidos hasta Europa, pasando por Latinoamérica, el capital financiero imperialista, capitaneado por el FMI y el Banco Mundial, intenta pasar los fondos públicos de pensiones a la banca privada. A la vez se pretende limitar los servicios y derechos que brindan los sistemas de seguridad social de los asalariados, incluyendo: aumentos de la edad de jubilación, ruptura del esquema solidario, imposición de cuentas de ahorro individuales, recortes en la cobertura de salud y del número de beneficiarios.

La razón evidente de la nueva ola reformista del neoliberalismo contra los sistemas de pensiones es enfrentar la crisis crónica del capitalismo mundial, sometiendo a la especulación del mercado los miles de millones de dólares que representan los sistemas de pensiones. Pese a que reformas anteriores impuestas, desde los años 80´, prácticamente han depredado otras áreas del sector público (con las privatizaciones), los sistemas de pensiones en muchos países han escapado hasta ahora del saqueo financiero gracias a la resistencia de los sectores laborales. Tal es el caso panameño.

Por todo lo explicado es indispensable saber y tener claro que las reformas profundas se deben dar a pesar de que haya un cambio de gobierno, permitiendo diferenciar Los Proyectos de Gobierno de los Proyectos de Estado.

Como ejemplo, en los años 90´ Panamá y varios países tuvieron un claro viraje hacia la democracia, hacia la institucionalidad más sólida y se enfocó en reformas macroeconómicas. Ahora, comenzando el siglo XXI están implementando una segunda generación de reformas, que van más allá de la estabilidad macroeconómica para pasar a reformas que fomenten la competitividad y la productividad en la economía.

Finalmente, los países que ahora disfrutan de prosperidad económica tienen algo en común: y es que desarrollaron una estrategia de país, algunos a través de fuertes dictaduras, otros a través de un gobierno democrático; pero todos invirtieron en temas micro-económicos relevantes (recursos humanos, infraestructura, mejoraron el clima de negocios), atrajeron inversiones extranjeras y buscaron nichos donde puedan ser competitivos en un mundo globalizado.

CONCLUSIONES

El neoliberalismo consiste en liberizar, disminuyendo así el poder del Estado y dándole un mayor poder al mercado.

El sistema neoliberalista favorece a los grandes: multinacionales, fondos monetarios, banco mundial y excluye a la mayor parte del mundo, siendo un modelo que genera mayor pobreza y desigualdades, no puede ser considerado favorable. La existencia y el uso de los instrumentos económicos deben estar al servicio de todos, y no solo de algunos.

En la conceptualización de la teoría se puede observar que el impulso económico que se puede lograr, no beneficia al pueblo sino al gobierno.


Las ventajas del neoliberalismo se concentran en: mayor importación y preparación, exportación, competencia laboral, presencia del país en la economía mundial, menos intervención del gobierno en la economía.

Sus desventajas podemos resumirlas en: mayor número de desempleo, más impuestos y gastos, inflación y peores salarios.

La desigualdad socioeconómica tradicional se acrecienta al oponerse a la intervención redistributiva del Estado. Con esto se profundizan los efectos que genera la injusticia en la redistribución del ingreso y la riqueza, la pobreza, el escaso capital social y la exclusión o desigualdad en las relaciones de intercambio.

La búsqueda del equilibrio de las fuerzas del mercado, donde la comunidad se torna irrelevante y el bien común es inútil es lo más importante.

El estado sigue siendo intervencionista, más no conductor del proceso
económico ya que interviene regulando el mercado, vía pactos sociales y recuperando su espacio estrictamente político.

Al preguntarnos acerca del predominio del paradigma neoliberal se considera que pudiera ser explicado por la amplia y total coincidencia de los ciudadanos latinoamericanos en la necesidad del cambio social. La aceptación de acceder a la modernidad y la ausencia de alternativas que busquen cambios estructurales conduce a apoyar proyectos e reestructuración capitalista y de construcción democrática.

Una sociedad no puede desprotegerse a razón de argumentos estrictamente monetarios o económicos, pareciera que el paradigma reinante se olvida de toda lógica humana en sentido de justicia, equidad social y pobreza, para apostarle únicamente a la competitividad y eficiencia productiva.

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